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Guernica, ¿arte o publicidad?

Gernica, ¿arte o publicidad?

No podemos negar que tanto el arte como la publicidad son parte de la misma cultura, aunque con diferentes enfoques; siendo el arte un símbolo de la alta cultura y la publicidad parte de la cultura popular. Diríamos que la principal diferencia entre la publicidad y el arte radica en que la primera tiene una finalidad puramente comercial mientras que la segunda busca un impacto en el espectador a través de la estética. Muchas veces estos mundos confluyen y piezas que fueron publicidad en el pasado pasan a considerarse arte y obras de arte como el Guernica pasan del arte a la propaganda política.  Cuando encargaron a Picasso pintar el Guernica, para ser expuesto en el pabellón español de la Exposición Internacional de 1937 de París, se encontraba en un momento personal complicado y estaba creativamente estancado. El bombardeo a la ciudadanía civil de Guernica le sirvió como inspiración para mostrar al público el sufrimiento que la guerra inflige a los seres humanos. 
Guernica, arte al servicio de la propaganda política
En el momento en que la obra se expuso no gozó de gran aceptación por parte del público a lo que Picasso respondió posteriormente: “Una obra de arte debe hacer a un hombre reaccionar […], debe convulsionarle y agitarle”. Fue este precisamente el motivo que convirtió al Guernica en la mejor campaña publicitaria contra la guerra. Siendo un símbolo de la destrucción bélica adquiere carácter comercial y viaja a través de más de 30 ciudades de Europa y América con la finalidad de concienciar sobre los destrozos de las guerras. En la actualidad existen muchos ejemplos de anuncios publicitarios que han tomado el arte como inspiración y muchos otros que han llevado la política a la cartelería publicitaria con el objetivo de provocar una reacción en el espectador y crear un impacto que provoque un inevitable recuerdo de marca.